Uso racional de antimicrobianos en raciones: una oportunidad

Portada de nota de uso de colistina

Introducción:

Históricamente la industria de la nutrición animal acompañó los desafíos sanitarios de las granjas porcinas
con la inclusión sistematizada, en forma preventiva o curativa, de diferentes antimicrobianos con mecanismos
de acción enfocados especialmente a bacterias enteropatógenas (E. Coli, Salmonella, etc.). Entre las drogas
más ampliamente utilizadas, se pueden mencionar la colistina, neomicina, tetraciclinas, quinolonas, etc.
Otro de los usos ampliamente difundidos de los antibióticos es el de promotor de crecimiento, entendiéndose
como mejoradores del desempeño zootécnico de los animales; aunque todavía permanecen desconocidos
algunos de los mecanismos de acción, es globalmente aceptado que causan una modificación en la flora
digestiva del animal sobre el que actúan.

El concepto “one health” (“una salud”), recientemente utilizado por la OIE (Organización internacional de
sanidad animal) y otros organismos mundiales relacionados tanto a la salud humana como animal, tiene sus
orígenes en el siglo XIX, cuando dos destacados patólogos (Rudolph Virchow y William Osler) comenzaron a
dilucidar las relaciones entre las enfermedades de las personas y los animales, dando origen al término
“zoonosis”. Al respecto, hoy sabemos que las zoonosis, o enfermedades de los humanos transmitidas por lo
animales salvajes o domésticos, representan el 60 % de los agentes causales de enfermedades en el
hombre:

Cuadro Salud

Recientemente, la alianza estratégica entre los OIE, OMS (organización mundial de la salud) y la FAO
(Organización de las naciones unidas para la Alimentación y la Agricultura) estableció que la manera más
eficaz y económica de combatir los patógenos zoonóticos es a través del control sobre la fuente animal y el
medio ambiente donde se encuentran alojados, en el marco conceptual de “One health”.
Un aspecto que se desprende por carácter transitivo, comprende la utilización de antimicrobianos en
producción animal. En términos simples, un antibiótico (derivado de los términos griegos avti: opuesto y
biotikos: de la vida) se define como una sustancia química producida por un microorganismo o en forma
sintética que es capaz de matar o inhibir el crecimiento de microorganismos sensibles, generalmente
bacterias.
El mecanismo natural de supervivencia generado por las bacterias incluye la mutación de ciertos genes y el
traspaso de esa información entre ellas, lo que da lugar a la aparición de resistencia a los antibióticos. Este
mecanismo puede verse acelerado o incrementado por el uso inadecuado de los antimicrobianos, tanto en
salud animal como humana, dando lugar a la aparición de resistencia, definida por sus siglas como RAM
(resistencia antimicrobiana). El uso inadecuado incluye: subdosificación, utilización durante períodos de
tiempo mayores o menores al necesario, interacciones entre drogas incompatibles, uso no dirigido a
microorganismos específicos, etc. La generación de RAM, tanto por su uso en humanos como en animales,
junto con la falta de nuevos medicamentos, actualmente causa la muerte anual de 700.000 personas, cifra
que trepará a 10.000.000 de personas en el año 2050, de acuerdo a Review on Antimicrobial Resistance
(2014).

Cuadro One Health

En el siguiente gráfico, elaborado por SENASA, se observa un relevamiento de RAM efectuado en porcinos,
aves y rumiantes en el año 2017 (n: 200 aves, 200 cerdos, 200 bovinos):

En consecuencia, la legislación Argentina dictamina dos definiciones importantes con alcance en nuestro
sector:

  • Prohibición del uso de colistina por su importancia crítica en salud humana.
  • Restricción del uso de antimicrobianos como promotores de crecimiento.
  • El uso de colistina en las raciones pre iniciales e iniciales es una práctica extendida en nuestro país; la nueva
    reglamentación debe ser tomada como una oportunidad para contribuir coherentemente al concepto
    anteriormente mencionado de “one health”.

    Salud intestinal:

    El proceso de la digestión de los alimentos es un gran desafío para la vida: los nutrientes, que se encuentran
    inmovilizados en forma de estructuras macromoleculares como proteínas, azúcares y grasas deben ser
    mezclados con los jugos digestivos que contienen ácidos, enzimas y otras sustancias, que permiten
    hidrolizarlos en partículas de menor tamaño para poder absorberse y aprovecharse para el mantenimiento, el
    crecimiento y la reproducción (Silva Jr., 2009).
    La maximización de la productividad, entendida como el resultado de la expresión del máximo potencial
    genético a bajos costos, implica la utilización de dietas complejas, de alta densidad nutricional que permitan
    proveer de energía y nutrientes para alcanzar la demanda elevada y el bajo consumo, características propias
    de los animales al momento del destete (Novak et al. 2007).

    En este complejo proceso, la flora digestiva es esencial para lograr un estado de bienestar, salud y
    aprovechamiento de nutrientes, ocurriendo en forma coordinada con procesos físico/químicos para logra una
    digestión eficiente (Sklan y col., 2002; Smulders y col., 2000; Hooper y col.; Metzler y col., 2008). La
    microflora intestinal del cerdo es diversa y compleja, estimándose que el número total de microorganismo en
    el colón es del orden de 1 × 10 10  – 1 × 10 11   por gramo de contenido intestinal (Gaskins y col., 2002). Esta
    composición se establece luego del nacimiento del lechón y está influenciada por numerosos factores como el
    tipo de dieta, la utilización de pre y probióticos, la administración de antibióticos, línea genética, stress, etc.
    En el pos des destete, el lechón experimenta un cambio rápido en su flora microbiana, asociado
    fundamentalmente al cambio de la dieta, que muda de líquida y simple a sólida y compleja; este hecho está
    acompañado por cambios fisiológicos en la estructura y función del intestino (Pluske y col., 2013), tornándolo
    susceptible a la aparición de diarreas y procesos entéricos. La flora microbiana del lechón lactante es
    conocida como microflora orientada a la leche (Steven y col., 2015). Es interesante mencionar que hay
    evidencia reciente que indica la contribución a la aparición diarreas a través de la flora microbiana normal,
    además de los microorganismos patógenos conocidos. En este orden, algunas investigaciones sugieren que
    la composición de la microflora intestinal podrá utilizarse como un biomarcador que permitirá predecir la salud
    del animal (Dou y col., 2017) y probablemente también su desempeño zootécnico. Cabe mencionar que las
    investigaciones de la microflora en lechones lactantes interesan particularmente en el área de salud
    pediátrica por la similitud de la leche materna humana con la porcina, además de las analogías y fisiológicas
    del aparato digestivo y órganos anexos.

    La anorexia, normalmente asociada a este momento, en la etapa comúnmente denominada “fase aguda del
    destete”, exacerba los cambios en la flora digestiva mediante fenómenos inflamatorios (McCracken y col.,
    1999; Zeng y col. 2017). El sistema inmune localizado en el aparato digestivo, reacciona generando radicales
    de oxígeno, los cuales son transformados en nitratos, que son utilizados por ciertas especies de
    enterobacterias patógenas. También se ha demostrado que algunas variedades de Escherichia Coli y
    Salmonella inducen inflamación en cerdos con una “disrupción” de su flora microbiana (Drumo y col., 2015;
    Arguello, 2018).

    Adicionalmente, cambios en la composición de la dieta influyen de manera significativa en la composición de
    la microflora: han sido relatados los efectos beneficiosos de dietas que contenían alfalfa (rica en celulosa y
    polisacáridos no amiláceos solubles) en lechones lactantes y destetados: diminución de Streptococus suis y
    aumento de Cropocus, el cual compite con los Clostridios por compartir rutas metabólicas (Liu y col., 2018).
    Prebióticos, probióticos y simbióticos:
    Pueden definirse a los probióticos como microorganismos vivos, que cuando son administrados en
    adecuadas cantidades, generan beneficios a la salud del hospedador (FAO, 2002). Los prebióticos, son
    ingredientes selectivamente fermentados que permiten cambios en la composición y/o en la actividad de la
    microflora intestinal y confieren bienestar y salud al huésped (Roberfroid, 2007). La combinación de ambos, a
    menudo se conoce como simbióticos.

    Los mecanismos de acción son numerosos e incluyen (Guevarra y col., 2019):

    1. Modificación de la microflora mediante la producción de ácidos grasos volátiles que modifican el pH
      intestinal.
    2. Inhibición competitiva de los sitios de adhesión de patógenos.
    3. Producción de antimicrobianos y estimulación del sistema inmune del hospedador.

    Algunos trabajos sugieren que el principal efecto beneficioso se encuentra mediado a través de la
    modulación de la microflora intestinal (Guevarra y col., 2019); en contraposición algunas investigaciones no
    fueron concluyentes sobre el tema (Kenny y col., 2011).
    Presente, desafíos y oportunidades:

    A nivel global, la producción animal está llamada a abastecer las necesidades de proteína de una población
    humana cada vez mayor. Por otro lado, el concepto integrador de “one health”, lleva cada día más a utilizar
    los antibióticos de manera estratégica y dirigida. Sin dudas, el uso de los mismos continúa siendo una
    herramienta fundamental en la producción porcina, que actualmente no encuentra sustitutos en la terapéutica
    o prevención de ciertos patógenos. Sin embargo, debemos centrar nuestros esfuerzos en el diagnóstico, la
    prevención, la bioseguridad, el manejo adecuado, la nutrición de precisión y la educación del personal como
    pilares para adecuarnos a las demandas de un mercado cada vez más exigente.
    En referencia a las tecnologías disponibles en nutrición animal, el campo referido a la modulación de la
    microbiota intestinal tal vez sea el de mayor crecimiento en los últimos años; especialmente con la utilización
    de pre y probióticos en las raciones pre iniciales e iniciales. La bibliografía muestra resultados inconsistentes
    de acuerdo a la fuente consultada. Esto puede deberse a varios factores, entre los más importantes a
    destacar se encuentran el desafío sanitario, la complejidad de las dietas, el delineamiento experimental de los
    ensayos realizados y los objetivos buscados.

    Particularmente desde el área de I+D, dedicamos buena parte del último año en nuestras unidades
    experimentales (recría bajo sistema tradicional y sistema wean to finish) a la evaluación y desarrollo de
    innovaciones tecnológicas que permitan mantener el desempeño de los lechones las primeras semanas en el
    pos destete mediante alimentos sin colistina, con antibióticos alternativos y libres de antibióticos. Rompiendo
    algunos paradigmas, las experiencias resultaron positivas para las alternativas a la colistina y otros
    antibióticos en general: en todos los ensayos los parámetros de desempeño zootécnico y score fecal fueron,
    en el peor de los casos, iguales a los tratamientos que contenían colistina; varios indicadores de varios
    ensayos fueron estadísticamente superiores para los tratamientos alternativos. Cabe destacar que algunos
    experimentos se realizaron con alto desafío (corrales contaminados con materia fecal, bajos pesos de inicio,
    temperaturas por debajo del punto crítico inferior). La etapa de validación en condiciones de campo, siempre
    necesaria previa a la instauración de los planes nutricionales en granjas comerciales, confirmó los resultados
    obtenidos en condiciones experimentales. Algunos datos necesarios a evaluar, como histomorfometría
    intestinal están en proceso de ejecución.

    A continuación, se exponen resultados productivos obtenidos en algunos de los ensayos realizados:

  • Ensayo 63: Reemplazo de colistina en raciones pre iniciales en animales sometidos a stress por frío
    (temperatura media de sala: 20,7 C durante los 22 a 33 días de vida):
  • Grafico Ensayo 63

  • Ensayo 65: Reemplazo de colistina en ración pre inicial I en animales desafiados sanitariamente:
  • Grafico Ensayo 65

  • Ensayo 67: Reemplazo de colistina en raciones pre iniciales con simbióticos:
  • Grafico Ensayo 67

    Notas: CDR: consumo diario de ración; GDP: ganancia diaria de peso; CA: conversión alimenticia.

    Conclusiones:

    Nuestro objetivo como sector de producción animal debe ser contribuir con los avances científicos y técnicos
    que se generan en un mundo cada vez más globalizado, entendiendo que es la forma a largo plazo de lograr
    una industria rentable y sustentable. Cada uno de nosotros debe trabajar desde su área con el mismo objetivo
    en común.

    MV. Msc. Santiago Capalbo.
    Director Técnico Bioter S.A

    Dejá un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *